viernes, 11 de agosto de 2017

GALEON WASA de Suecia

El Wasa fue el barco de guerra sueco más conocido de la Guerra de los Treinta Años (1618-48) hundido nada más botarlo. Su final creó un mito y su encuentro y recuperación suscitaron uno de los mejores eventos del siglo XX en el país. Este barco es uno de los mejores ejemplos de barcos de guerra del siglo XVII. Creado para dominar el mar báltico y controlar los ataques de los países vecinos, enemigos de la liga protestante.

La Guerra de los Treinta Años fue generada a causa de muchos conflictos políticos, comenzó siendo más bien religiosa. Enfrentaba a la Liga de los Católicos con la Liga de los Protestantes. La guerra comenzó en 1618 en época del famoso rey de la dinastía Wasa / Vasa, Gustavo II Adolfo de Suecia.
Como la mayoría de las guerras, todo comienza muchos años antes, a causa de otros conflictos que siempre acaba generando con el paso de los años, guerras que parece que nunca van acabar. Los países del norte de Europa que querían realizar una reforma de la iglesia católica siguiendo los designios de Lutero en contra de los deseos de los países católicos arraizados en los profundos dogmas de la Iglesia de Roma. Durante los primeros años fue más una guerra religiosa que acabó siendo una guerra dinástica entre los príncipes y reyes europeos.   

La familia Habsburgo, gobernante de Austria quería más poder y defendía el poder de la iglesia de Roma. Sus deseos de expansión frenó y enfrió las relaciones diplomáticas entre el imperio Austro-húngaro con Francia y Suecia que se unieron a los príncipes alemanes, deseosos de una reforma total de la Iglesia Católica. En un principio Francia estuvo de parte de Roma pero acabó cayendo en una unión con los protestantes. En Francia había muchos protestantes desde la época en que Navarra se unió a Francia, los reyes navarros del renacimiento se promulgaban protestantes a la iglesia tradicional. España por su parte se puso de parte de la Iglesia Católica y Romana, y apoyaron sin problema alguno, a los primos austriacos.


En 1555 tras firmarse el Tratado de Augsburgo entre Carlos I y los príncipes alemanes que querían realizar el cambio radical de la Iglesia de Roma, los Habsburgo decidieron destruir iglesias protestantes en Alemania, lo cual volvieron a abrir una herida muy profunda en los diferentes reinos, principados y ducados alemanes deseosos de volver a interponer la lucha por la Reforma.  En 1608 se crea la Unión Evangélica como alianza para defender los deseos de aquellas personas que no estaban de acuerdo con la religión católica. En 1609 se crea la Santa Liga Alemana, la alianza católica para poder contrarrestar y defender la religión católica. Muy pronto, los nobles, señores, reyes y príncipes de diferentes países que confrontarían posteriormente Alemania, se dividieron entre la Santa Liga y la Unión Evangélica. Principalmente el sur siguió a Roma y el norte a la Evangélica y Luterana.

Suecia por su parte se unió a la Evangélica y al ducado de Sajonia-Weimar.  Suecia se hizo luterana evangélica. El país entró en guerra contra Francia y su primer ministro, el famoso cardenal Richelieu, que hizo que Francia volviera a mirar Roma como única y Santa Iglesia de Cristo. Los galos defendieron a los católicos promovidos por los Habsburgo, la reina de entonces en Francia era la hija de Felipe III de España, la Infanta  Ana Maria Mauricia de Habsburgo, esposa de Luis XIII. Por entonces Suecia le interesaba ser la potencia principal de Escandinavia, controlar los países del mar Báltico como Estonia, Lituania o Finlandia. Dinamarca nunca ha aceptado al pueblo sueco, que siempre se ha intentado desmarcar de la política danesa, potencia principal desde la época de los vikingos. El rey sueco quería dejar claro a Europa que Suecia existía, incluso reconquistar un trozo finlandés que era de Rusia. 

En 1625, el rey mandó construir cuatro naves, dos grandes (135 pies de eslora) y dos menores (108 pies). Las mayores serían Vasen (el Wasa) y Tre Kronor (Tres Coronas) con la intención de que fueran las naves más poderosas y mejor armadas que existieran. El nombre Vasen es un haz, símbolo de la dinastía Vasa a la cual el rey Gustavo II Adolfo pertenecía. Se talaron mil robles para construir este navío. Los carpinteros trabajaron en Sörmland con plantillas para los distintos detalles. Los árboles se cortaron y trasladaron a Skeppsgården (hoy Blasieholmen).

Entre 1621 y 1625, la construcción en el astillero de Estocolmo estuvo a cargo de Antonius Monier; el holandés Henrik Hybertsson fue contratado como constructor naval. Henrik y su hermano Arendt Hybertsson de Groote tomaron el control del astillero el 16 de enero de 1625 y a ellos se les encomendó la construcción de los cuatro navíos. En esa época no existían planos de construcción; en su lugar se utilizaban compases con proporciones establecidas que se suponía que otorgaban buenas propiedades a una nave. Los compases utilizados en la construcción del Vasa eran apropiados para un puente de cañones, pero el rey había ordenado un segundo puente, lo cual habría dado lugar a una temible máquina de guerra si todo hubiera funcionado.


El Vasa se hundió al encadenarse varios acontecimientos. Uno de los motivos barajados para explicar por qué se dio la orden de su singladura, a pesar de haberse detectado con anterioridad la inestabilidad del buque, fue porque el monarca se impacientó con los retrasos y nadie se atrevió a llevarle la contraria. Otros motivos, propuestos por Borgenstam y Sandstroem en 1995, incluyeron que el Vasa comenzó previsto como un buque más pequeño, en línea con la moda de la época, y se terminó construyendo una nave mucho más grande de lo previsto, entre otras consideraciones, para incorporar una segunda batería de cañones añadida una vez comenzada la construcción.

Por otra parte, el encargado de la obra, Henrik Hybertsson, enfermó y murió al año de comenzar las obras y delegó en su ayudante, Hein Jacobsson, en lugar de supervisar la obra él personalmente. Al observar que las troneras inferiores quedaban demasiado cerca del agua, el almirante Fleming ordenó que solo se cargara la mitad del lastre previsto.

En todo caso siendo la embarcación demasiado alta con respecto a su manga, su centro de gravedad estaba a una altura excesiva. Al pasar la isla de Södermalm se levantó una suave brisa que escoró el navío y el agua empezó a entrar por las troneras de la línea inferior de cañones. La acumulación de agua en la bodega precipitó su hundimiento. A los 15 minutos de levar anclas, ya se había hundido.

Antes de levantar anclas se había hecho una prueba: treinta hombres de la tripulación corrieron de estribor a babor. El resultado fue que el barco se escoraba, pero aun así decidieron zarpar. A pesar de que las pruebas de estabilidad fueron abortadas por la evidente inestabilidad del buque, el 10 de agosto de 1628 el Wasa levó anclas para navegar partiendo de Estocolmo. Se elevaron cuatro velas y se disparó el saludo con dos tiros. El viento era suave y el Vasa se deslizó lentamente a lo largo de Skeppsbron y luego a lo largo de los montes meridionales de Södermalm. Varias fuentes indican que la nave se balanceó anormalmente desde el inicio a pesar del suave viento.


El mar ha conservado muy bien, las esculturas. Las hermosas tallas de la popa del barco, están divididas en cinco registros o partes. En la primera parte se muestran dos leones sosteniendo un escudo. En la segunda parte aparece un serie de caras humanas representando varias emociones: la primera cara expresa una sonrisa exagerada; la segunda, ira; la tercera cara expresa estado normal; la cuarta expresa sonrisa y, finalmente la quinta, miedo. El tercer registro muestra figuras vestidas de cintura para abajo, con tocados parecidos a turbantes. En la cuarta parte de las figuras de popa se ve al rey en el centro, un ángel a cada lado, dos soldados, criados y, al lado de un criado, una criada. La quinta son figuras parecidas a sirenas y criaturas marinas. El barco portaba unas 700 esculturas más, de héroes bíblicos, emperadores romanos y deidades griegas, de colores llamativos y sobre fondo rojo.

Tras haber permanecido en el fondo del mar más de 300 años, el arqueólogo Anders Franzes, dio con él en 1956. Tras una gran operación de rescate, en 1961 se trasladó al nuevo museo Wasa para que fuese tratado debidamente. Se trató durante años con líquidos especiales, hasta que quedó perfectamente protegido, y reconstruido como barco museo. Su buen estado de conservación se debía a la baja salinidad del agua ya que quedó hundido en el fango, en una zona de muy bajas temperaturas.

Tipo: Galeón de tres palos
Botadura: 1627
Eslora: 70 metros desde el bauprés
Manga: 11,50 metros
Calado: 4,80 metros
Desplazamiento: 1.400 toneladas
Superficie velica: 1.150 metros cuadrados
Armamento: Primera Batería, 28 cañones de 24 libras; segunda batería, 22 cañones de 24 libras; tercera batería 2 cañones de 1 libras, 8 cañones de 2 libras y 6 morteros de 6 libras
Tripulación: 133 marineros y 300 soldados


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